A veces parece que vagásemos sin rumbo fijo por las calles. A veces puede parecer que estamos solos, que no sabemos qué hacer o decir. A veces lo que nos hace falta está lejos.
Algunos están atrapados dentro de una bola de cristal, pareciendo que nada les afectase, que todo fuese ajeno a ellos. Lo que no saben es que ellos mismos se han creado esa coraza como escudo frente a la sociedad, frente a la vida. Quieren aparentar fortaleza cuando en realidad están deshechos por dentro.
Otros, sin embargo, aprovechan cada instante, conectando cada pequeña cosa que ven, oyen, o sienten con su otra mitad, su otro yo. A esos son a los que yo admiro. A los que cuando están triste lloran sin importarles qué piense el resto del mundo, a esos que si llevas un lazo horrible te lo dicen, a esos que tienen un sentido del humor inteligente.
No todos aquellos que vagan por ahí andan perdidos, pues algunos solo están paseando mientras piensan en qué hacer con sus vidas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario